¿Qué es el suelo pélvico?

EL SUELO PÉLVICO POR LAURA CASTRO, Ginecóloga y Obstetra.

La sociedad occidental ha ido adquiriendo en los últimos tiempos una preocupación creciente sobre el suelo pélvico, recurriendo a ejercicios y hábitos de vida que lo protejan para evitar aquellas complicaciones que lo competen y que, cada vez más, conocemos.

La patología del suelo pélvico tiene una alta prevalencia en las mujeres. Se estima que una de cada cuatro mujeres de la población en general presenta síntomas relacionados con algún problema del suelo pélvico, y que al menos una de cada tres mujeres que acuden a consultas de Ginecología por cualquier motivo puede tener incontinencia urinaria en alguna de sus formas, aunque no lo refieran directamente. Sin embargo, en la última parte de este artículo, verás que también hay una referencia a como es el suelo pélvico en los hombres.

Pero, ¿qué es realmente el suelo pélvico? No es más que el conjunto de estructuras musculares, fibrosas, vasculares y nerviosas que cierran por su parte inferior el gran orificio que deja la pelvis ósea. Las vísceras pélvicas (vejiga urinaria, uretra, la propia vagina y el recto) forman parte también del suelo pélvico. Hay que entender estas estructuras como un conjunto complejo que cierra por debajo una caja que se continúa por delante y por los lados con la musculatura abdominal, por detrás con la musculatura erectora del tronco y por arriba con el diafragma.

El suelo pélvico debe permitir la contención y también la evacuación de la orina y la materia fecal y el parto. Esto se consigue mediante la participación coordinada de diversas estructuras bajo un control nervioso, del que todavía desconocemos muchos aspectos.

Dentro de las diferentes estructuras que conforman el suelo pélvico podemos distinguir conceptualmente dos elementos: el músculo elevador del ano (principal elemento activo) y una serie de elementos fibrosos y ligamentosos (fascia endopélvica, ligamentos uterosacros, parametrio y paracolpos) que constituyen los principales elementos pasivos.

Todas estas estructuras son susceptibles de diferentes agresiones (fundamentalmente el propio embarazo y el parto) que resulten en lesiones reparables o no, ya sean en forma de incontinencia urinaria o fecal o prolapsos de órganos pélvicos.

El aumento en la esperanza de vida de la mujer, la mayor percepción de salud e independencia y la preocupación por su vida sexual hasta edades avanzadas nos han llevado a la búsqueda de soluciones como una demanda importante de nuestra sociedad.

¿Cómo puede ayudar el yoga en esta patología?
Diversos estudios avalados por la evidencia científica han demostrado los beneficios del yoga y otras técnicas físicas encaminadas al fortalecimiento del suelo pélvico de cara a prevenir estas lesiones y a mejorar la evolución de aquellas ya establecidas.

Estos ejercicios deben pasar inicialmente por el conocimiento de la propia anatomía y hacernos conscientes de la existencia de esta musculatura para poder así ejercitarla de forma correcta, ya que no es una musculatura que ejercitemos de forma consciente. Para ello, a veces recomendamos el uso de esferas de silicona o bolas chinas, que deben ser introducidas en la vagina (en el caso de las mujeres) e intentar mantenerlas dentro contrayendo justo la musculatura que queremos ejercitar. (Recomendamos consulte antes a su médico)

Clásicamente, el entrenamiento muscular del suelo pélvico (EMSP) se ha traducido en ejercicios de contracción voluntaria de suelo pélvico (o ejercicios de Kegel). Así, las expresiones que utilizamos para explicar a la mujer cómo debe contraer la musculatura del suelo pélvico son del tipo «imagina que quieres cortar el chorro de la orina» o «imagina que quieres retener un gas».

En este sentido, en 1990, K. Bo propuso un programa compuesto de tres series de 8-12 contracciones de intensidad máxima —cada contracción debe ser mantenida de 6 a 8 segundos—, con 6 segundos de pausaentre contracciones, seguidas de 3 a 4 contracciones rápidas al finalizar la serie.

La literatura científica muestra programas de EMSP diferentes, con gran heterogeneidad respecto al tipo de pacientes y a los métodos de evaluación.

Es importante reseñar, no obstante, que un periné excesivamente ejercitado puede, en ocasiones, ofrecer cierta resistencia al periodo expulsivo del parto vaginal.

Con esto, quiero aclarar que ningún método se ha demostrado infalible en la prevención y tratamiento de esta patología, pero sí es un factor modificable que tenemos en nuestra mano explotar desde la juventud.

LA IMPORTANCIA DEL SUELO PÉLVICO EN LA PRÁCTICA DE YOGA.

Por Zulema Blasco

Según los textos clásicos en la zona del suelo pélvico se encuentra uno de los 7 centros energéticos, por eso para los practicantes de yoga es tan importante ser conscientes de esa zona, y trabajar su musculatura a través de la activación de lo que en yoga conocemos como MULABHANDA.

MULABHANDA es un cierre o llave energética fundamental en la práctica de yoga. Desde un punto de vista físico, activarlo en la práctica de algunos ASANAS o posturas evita daño lumbar y protege la espalda. Y desde un punto de vista energético canaliza esa energía y la distribuyen, activando y desbloqueando nuestros sistemas y chakras. La dirige, junto a los otros dos bhandas, por el canal central de la espalda y la llevan hasta nuestra coronilla. Por lo que también lo usaremos en la practica de Pranayama.

Estas tres acciones aplicadas al mismo tiempo de una manera rápida, suave, fluida y simultánea es MULABHANDA:

Primero, se contrae el músculo del esfínter anal como si estuviéramos deteniendo una evacuación. Se sentirá una elevación hacia arriba y hacia adentro.

Segundo, manteniendo este músculo en tensión, se contrae el área que rodea a los órganos sexuales. Sentirás una elevación y una rotación hacia adentro del hueso púbico (como si se tratase de interrumpir el flujo de la orina).

Tercero, manteniendo el paso 1 y 2 contrae los músculos abdominales inferiores y el punto del ombligo (3 dedos debajo del ombligo físico) hacia la columna.

MULABHANDA debe de ser un imprescindible en nuestra práctica, saber activarlo y usarlo nos ayuda mucho en asanas de equilibrio y flexiones hace delante, pruébalo en tu práctica de Paschimottanasana (ver foto) y sentirás la diferencia en la profundización del Asana.

Paschimottanasana o postura de flexión intensa.

Entonces ¿qué es MULADHARA?

Es el centro energético que se encuentra en la zona del suelo pélvico, es decir, el primer chackra, también conocido como chakra base o raíz. Se relaciona con Mulabhanda precisamente porque se localiza en el perineo (entre el ano y los genitales) Este es muy importante para el Kundalini Yoga ya que se considera que en este punto se encuentra el ” Kundalini”. El bija manta para activar este chakra es Lam y su color es el rojo.

SUELO PÉLVICO EN LOS HOMBRES

El suelo pélvico masculino se sitúa en la parte inferior de la pelvis, y actúa como base o como “cierre” del compartimento abdómino-pélvico, que es el espacio en el que se encuentran las vísceras. En pocas palabras y para entendernos, el suelo pélvico es esa zona sobre la que te apoyas cuando estás sentado y que abarca:

  • de adelante a atrás: desde el hueso púbico (justo encima de la base del pene) hasta el cóccix (parte final de la columna vertebral).
  • de lado a lado: el espacio comprendido entre los dos huesos laterales que sientes al sentarte, llamados isquiones.

El espacio delimitado por estos cuatro elementos óseos es el suelo pélvico, una especie de hamaca compuesta por diversos tejidos: músculos, nervios, vasos sanguíneos, fascias y ligamentos.

Estos músculos están compuestos por dos tipos de fibras: las rápidas y las lentas. Hay una mayor proporción de fibras musculares lentas, que trabajan de forma constante para llevar a cabo las funciones de sostén y control. Las fibras rápidas, menos numerosas, pasan a la acción contrayéndose de forma voluntaria y rápida.

Los órganos genitales masculinos, es decir, el pene y el escroto, se sitúan en el exterior, fuera de esa hamaca, “un piso por debajo” del suelo pélvico. Es importante conocer como funciona el suelo pélvico porque debido a estas tres funciones esenciales, tu suelo pélvico está desarrollandolas sin que te des cuenta en tu día a día:

  • Controla la continencia urinaria y anal, y favorece un correcto vaciado de la vejiga y el intestino.
  • Sirve de soporte para los órganos pélvicos (vejiga y recto).
  • Participa en la función sexual, con un importante papel en la erección y en la eyaculación.

Así, un suelo pélvico debilitado, por factores como la edad o el ejercicio físico sin control, puede estar relacionado con problemas urinarios y de próstata. Del mismo modo, cuando un hombre se somete a una operación de próstata, necesita rehabilitar su suelo pélvico mediante ejercicios para volver a controlar su esfínter uretral.

Existen posturas y ejercicios de Kegel para ambos sexos, puedes consultar con tu fisioterapeuta o tu médico.

El Suelo Pélvico es una zona realmente importante tanto desde un punto de vista anatómico para los hombres y mujeres, tal y como nos explica Laura en su artículo, como energético para yoguis. Por eso os invitamos a realizar los ejercicios de Kegel, o Mulabhanda si eres yogui (lo puedes practicar durante los ejercicios de Asana, aunque yo te recomiendo practicar antes en reposo hasta que notes que lo controlas bien). E incluso consultar con tu médico en el caso de las mujeres, si el uso de esferas de silicona o bolas chinas si estas te van a ayudar a tener un suelo pélvico más fuerte y joven.

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