El yoga y la meditación pueden cambiar tu cerebro

“Hacer yoga y meditación es asociado a cambios en el cerebro”

Un artículo en la famosa y prestigiosa revista Science publicó el 27 octubre del año 2.017, que un grupo de investigadores del cerebro, han detectado mejoras en la cognición y el bienestar emocional asociados con la práctica del yoga y de la meditación. Así como diferencias en cómo la meditación y la oración afectan los cerebros de quienes creen en Dios y de quienes no. A continuación, te dejo los resultados de la investigación de tres importantes científicos sobre este tema, publicados en esta revista. 

En un evento de Neurociencia y sociedad de septiembre de ese mismo año, una neurocientífica llamada Sara Lazar, dijo que no solo las imágenes cerebrales en un estudio de personas que meditaban eran diferentes de las que no lo hacían, sino que otras investigaciones mostraban también ciertos cambios en el rendimiento y que estos obtuvieron mejores puntajes en exámenes y evaluaciones de experimentos controlados que involucraban el entrenamiento de la atención plena. 

Esta misma neurocientífica quien es investigadora asociada al departamento de psiquiatría del Hospital General de Massachusetts y profesora asistente de psicología en la escuela de medicina de la Universidad de Harvard, decía que los resultados de estos estudios sugieren neuroplasticidad, refiriéndose a la capacidad del cerebro para cambiar, crecer y adaptarse en correlación con la meditación. Esta doctora ha colaborado con otros organismos importantes en el ciclo de conferencias de neurociencia y sociedad, que lleva realizado más de 25 eventos. 

En otra presentación de estos mismos ciclos de conferencias, el profesor Chris Streeter, profesor de psicología y neurología en la facultad de medicina de la Universidad de Boston, informó que el químico cerebral GABA, un neurotransmisor asociado con el control de la ansiedad alcanzó su punto máximo en practicantes de yoga experimentados después de ejecutar 60 minutos de posturas. “esa fue la primera vez que la gente pudo decir que hubo un cambio en la química cerebral asociada con el yoga” dijo Streeter. 

Para comprobar realmente si el yoga mejoró el estado de ánimo y disminuyó la ansiedad más que otros ejercicios físicos, las personas que participaron en este estudio, fueron evaluados antes y después de una intervención de 12 semanas en las que hicieron yoga o caminaron. Las actividades se emparejaron metabólicamente para involucrar la misma cantidad de ejercicio físico. 

El grupo de yoga se sintió constantemente mejor, de acuerdo con varios marcadores de estado de ánimo y ansiedad, dijo Streeter. Una hora después del yoga se informaron cambios agudos: revitalización, tranquilidad, positividad y aumentos en los niveles de GABA (el neurotransmisor que mencioné antes asociado al control de la ansiedad).

En pacientes deprimidos, incluso aquellos que ya tomaban antidepresivos, el yoga se asoció con una mejoría del sueño, una mayor positividad y una disminución de la ideación suicida (aunque ninguno de los participantes había mostrado intención de suicidarse). Todas las medidas que indican el estado ánimo comenzaron a “moverse en la dirección correcta dijo Streeter.

Por otro lado, en los contextos que involucra la meditación y la oración, los escáneres cerebrales que se realizaron, mostraron diferencias en cómo reacciona el cerebro dependiendo de si un sujeto cree en Dios, dijo Andrew Newberg, director de investigación del Instituto Marcus de Salud Integrativa y médico del Hospital Universitario Thomas Jefferson.

Según uno de los estudios que mostró este científico, cuando lo observaron en unas monjas que contemplaban a Dios, se detectó activación en imágenes de la corteza prefrontal, el centro del control cognitivo, pero no hubo tal activación en los cerebros de los ateos.

Newberg también habló sobre los cambios en la química cerebral asociados con las experiencias de retiro que involucran oración, meditación y silencio. Las pruebas de antes y después de la experiencia del retiro mostraron disminuciones en los niveles de transportadores de dopamina y serotonina, lo que permitiría que los neurotransmisores se almacenen en el cerebro para su uso posterior.

Terminando su presentación, Newberg dijo que el trabajo de los tres investigadores podría verse como interconectado.

“Todo este trabajo se está fusionando y nos ayuda a comprender la naturaleza general de estas experiencias”, dijo.

Esperamos que estos estudios te ayuden a convencerte de practicar yoga si aún no lo has hecho o simplemente continuar en la práctica si ya lo estás haciendo. 

Namasté,

Glaci. 

Instructora de yoga y Fundadora de Ananta espacio de yoga. 

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