Día internacional del gato y relación con el yoga

El Día Internacional del Gato se celebra cada 8 de agosto y es una fecha en la que se honra y se celebra a estos maravillosos, amigables e independientes felinos que tanto amor nos brindan. Pero, te estarás preguntando ¿qué podría tener que ver esto con el yoga?

Los grandes maestros del yoga siempre se han inspirado y han admirado la naturaleza y de alguna quizá emular muchas de sus maravillosas cualidades para intentar integrarlas dentro de nosotros. Y por ello en muchos casos, los nombres de las ásanas tienen sus nombres de animales y diferentes elementos de la naturaleza. Por ello, los gatos y el yoga tienen más en común de lo que podríamos pensar. Los movimientos que los gatos hacen al estirarse y al arquear la espalda son muy parecidos a algunas posturas de yoga, como la postura del gato o la postura de la vaca. Además, los gatos tienen una habilidad natural para relajarse y tomar siestas, lo que es una parte importante del yoga: la entrega y la relajación.

El gran maestro de yoga español Ramiro Calle, tuvo un episodio de salud muy delicado en su vida a su regreso de un viaje por Sri Lanka y justo en esa época llegó a su vida un hermoso gato al que llamó Émile, al que posterior a su fallecimiento, le dedicó un hermoso libro que se titula: «Lo que aprendí de mi gato Émile» 

El cerebro de los gatos es mucho más similar al del ser humano que el del perro, pero sus reacciones son por un lado siempre previsibles (les gustan los rituales, como si de la más sagrada liturgia se tratase) y a la vez, son imprevisibles.

Son muy inteligentes y capaces de reaccionar en fugaces momentos cuando las circunstancias lo requieren. Su oído tiene un poder de escucha 16 veces superior al del hombre, y pueden ver casi en la oscuridad total. Saben combinar los movimientos muy rápidos y sagaces con lo que se llama en la tradición del Yoga «la detención consciente». 

Son además muy flexibles y pueden ejecutar las asanas más diversas y sofisticadas si lo intentaramos comparar con lo que conocemos como posturas de hatha yoga. Agrega el maestro Ramiro: «saben absorber los impactos y se considera, ya desde la más remota antigüedad en Egipto, que tienen la capacidad de filtrar las energías conflictivas o negativas. Son sumamente perceptivos, y no es de extrañar que mi buen amigo el doctor Antonio Tallón, mi neurólogo durante mi gravísima enfermedad (como reseño en mi obra En el límite) me dijera a propósito de mi gato Emile: «Es como usted, pero percibe más que usted».

Los felinos pueden estar sumamente atentos, como el yogui más entrenado, con la concentración unificada y muy intensa, siendo capaces de alcanzar planos mentales que parecen de éxtasis o samadhi. Su capacidad para estar vigilantes y a la vez sueltos y relajados es admirable. Eso es Dyana, meditación en el Radja-Yoga: atento y ecuánime, hiperalerta y sereno.

Los gatos son yoguis naturales, no necesitamos enseñarle nada, no necesitamos llevarlo a ningún centro de yoga para que realice la práctica contigo como han proliferado ahora clases de yoga con gatos. Déjale en casa, en su ambiente conocido.

Cuando estés en tu clase, observa y aprende de tu profesor. Y cuando estés en casa, permite que tu gato te enseñe a través de esa misma observación y no te canses de hacerlo. Como dice el maestro Ramiro, estos felinos son grandes maestros y tienen la ventaja, sobre muchos gurús, de no tener infatuación, ego desmesurado, afán de poder y altivez. Son dignos desde la humildad. Tienen algo de la verdadera naturaleza búdica, pues no se alteran sin necesidad y viven conectados con el momento presente. A la vez son amorosos e independientes, o sea que como se dice en el Yoga: «Ser de todos pero de nadie en demasía».

Algunos estudios han demostrado que la presencia de los gatos puede ayudar a reducir el estrés y la ansiedad, condiciones de las que sufrimos muchos hoy en día, especialmente en las grandes ciudades. Y si tienes un gato en casa, es posible que hayas notado cómo les encanta verte en la esterilla haciendo yoga y cómo se involucra en tu práctica.

En resumen, aunque pueda parecer una combinación extraña, la relación entre el Día Internacional del Gato y el yoga es más fuerte de lo que parece. Así que, si tienes un gato en casa, ¡Permítele que esté contigo en tu próxima sesión de yoga y disfruten juntos de la relajación y la meditación!

Namasté 

Gauri/Glaci

Instructora de yoga y fundadora de Ananta espacio de yoga.  

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