¿Es conveniente beber agua durante una clase de hathayoga?

Uno de los objetivos de la práctica de hatha yoga es mover la energía, el calor interno del cuerpo a través de las posturas y la respiración consciente. Mover ese calor, tiene un objetivo, que es la purificación del cuerpo y la energía que se produce en él.

Seguro que habrás leído u oído, que el yoga es una filosofía, un estilo de vida, un camino de búsqueda espiritual. Una de las formas que tiene el yoga de recorrer ese camino es a través de la práctica de hatha yoga o el yoga más físico a través de posturas.

Quizá te preguntes entonces, ¿Por qué si se busca lo espiritual se trabaja el cuerpo? Porque el cuerpo desde el punto de vista de yoga es a lo que más estamos atados e identificados y para que sea un vehículo que nos conduzca en ese camino, debemos trabajarlo y purificarlo.

Una persona, desde el punto de vista del yoga, contiene, otros cuerpos aparte del físico, pero este cuerpo físico, también lo recorren energías (prana y apana) a través de los nadis (canales) que se controlan con el movimiento de los ásanas y la respiración consciente para equilibrar el flujo de esas energías y de esta manera se le pueda facilitar al practicante, la abstracción de los sentidos (pratyahara) y la concentración (dharana), disminuyendo las fluctuaciones y los movimientos de su mente.

En el ayurveda, y en el yoga, uno de los focos más importantes que se trabaja es el fuego gástrico interno. Ese fuego gástrico en yoga se considera que comienza con la respiración, con el aire que entra y sale y también influye en nuestro prana (la energía vital) que es precisamente la queremos estimular y aumentar, entonces, ¿por qué queremos apagarlo?

Precisamente si logramos esa unión de la corriente energética respiratoria junto a la creada a través de las ásanas o posturas, nuestro fuego gástrico aumentará y eso unido al calor del cuerpo nos llevará una mayor activación de la energía vital.

Cuando eso lo podemos lograr, las sensaciones que sentíamos solo a nivel físico pueden sentirse a un nivel más interno, más espiritual, se despierta una energía durmiente que nos hace elevarnos a un nivel de consciencia superior al que solemos habitar. También sabemos que ese calor generado en clase, al igual que el fuego, nos libera de toxinas, pero éstas no solo son las toxinas físicas sino también las mentales y emocionales.

En el yoga se maneja un concepto que se llama Tapas que se traduce como calor, ardor, que también se traduce como disciplina. Que tiene que ver con esa voluntad, esa intención de seguir adelante, de practicar a pesar de las dificultades que imponga la propia mente o las condiciones que vivimos.

Entonces este fuego digestivo, este calor nos va a ayudar que brille con más fuerza para que aumente nuestra voluntad, distribuir esa fuerza y energía a todo el cuerpo y quemar entonces esas impurezas tanto del cuerpo como de la mente.

Ese fuego interno, ese calor que se genera por ejemplo en una postura tan conocida como la postura de la cobra (bhujangasana) es mencionado en el Gheranda Samhita (uno de los textos de referencias del hatha yoga). Pero este fuego digestivo tiene un aspecto simbólico que representa el fuego universal que está presente en todos los seres humanos. Ese fuego además nos ayuda a mover de abajo hacia arriba, esa energía interna, esa famosa pero poco conocida energía kundalini.

Imagínate que quieres encender una hoguera y cuando está avivada, le echas un vaso de agua por encima, ¿Dónde ha quedado todo tu esfuerzo para obtener esas llamas y su calor? Pero vamos a llevar esto todavía un poco más lejos.

El maestro Sadhgurú explica también este punto: “Cuando practicas yoga, estás elevando sistemáticamente el ushna en el cuerpo (No existe un equivalente para la palabra «ushna» en inglés, pero normalmente se traduce como «calor». El calor, no en términos de temperatura, sino como uno de los tres aspectos, ─los otros son sheeta y pitta─ que controlan varias funciones en el sistema humano) Casi todas las prácticas están diseñadas para llevarte a un plano un tanto más elevado del que la gente
normalmente vive.

Si bebes agua fría, el ushna bajará rápidamente, y esto provocará otras reacciones diversas. Te volverás más susceptible a las alergias, al exceso de mucosidad y a cosas por el estilo. Si estás haciendo asanas intensas y de repente bebes agua fría, podrías resfriarte inmediatamente. Así que nunca bebas agua mientras estés haciendo asanas. 

Lentamente, a medida que haces tu práctica y que progresivamente tu yoga toma forma en tu interior, si haces algún ásana, el sudor debe brotar de la parte superior de tu cabeza, no de las otras partes de tu cuerpo. El resto del cuerpo puede sudar de acuerdo con las condiciones meteorológicas, pero la sudoración principal debe producirse en la cabeza. Eso significa que estás dirigiendo tu energía en la dirección correcta, y las ásanas harán eso naturalmente.

El yoga consiste en usar el cuerpo para aprovecharlo al máximo. La idea es crecer, poco a poco, más allá de tus compulsiones físicas. Ya sea la comida, la bebida, el baño o cualquier otra cosa, de un cierto modo, es una compulsión que se manifiesta en las personas y según su nivel de práctica y consciencia, es la intensidad de éstas.

La idea es que puedas ir reduciendo estas compulsiones gradualmente, para que un día, te sientas, te conviertas en yoga: no estás solamente practicando yoga. ¿Cómo se siente convertirse en yoga? ¿Qué significa exactamente? significa que tu nivel de percepción es tal que no hay distinción entre tú y el universo, que te fundes y trasciendes los límites que te separan de lo que te rodea.

Sadhgurú señala que es importante que podamos construir nuestro sistema, de tal manera, que podamos soportarlo. Remarca que es imprescindible encontrar maneras más elevadas de vivir y de hacer las cosas te resulten naturales y que para que eso ocurra, debemos nosotros, subir lo suficientemente alto. Este maestro dice: “No te sientes aquí y pidas que las dimensiones más elevadas bajen a ti. Si ellas bajan, no será bueno para ti. Tú tienes que subir a un lugar en donde las dimensiones más elevadas estén contigo”.

Es por eso, que en las tradiciones yóguicas se recomienda no beber agua durante la práctica, pero esto adaptándolo siempre como insiste el maestro Arjuna (Gustavo Plaza) a tiempo, lugar y circunstancias que te rodean. Si tienes alguna condición médica, si el calor es muy elevado y tu sudoración es muy alta, si padeces de la garganta o si tienes tos, es necesario beber agua. Hemos de aprender a escuchar y
controlar nuestro cuerpo en el presente, de ser consciente y practicante de tapas*- y mantener, por tanto, ese fuego interno activo para ayudarnos a llegar a dicha elevación espiritual.


Namasté,
Gauri.

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